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6 formas de engordar sin darte cuenta

Hace poco leí un estudio que, básicamente, decía que el hombre promedio debe tomar unas 200 decisiones al día, al respecto de acciones o situaciones que podrán influir en su peso.

Y, de hecho, la mayoría de estas decisiones no son para nada trascendentales al estilo de “qué tipo de diplomatura elegir” o “debería mudarme a Brasil para encontrar trabajo…”. Todo lo contrario, son pequeñas decisiones que a su vez van a generar unos hábitos que nos pueden conducir por dos senderos: el de la fibra muscular o el de los michelines abdominales.

Por eso esta mañana y, queriendo que la primera opción sea la vuestra, hemos decidido enumerar algunas hábitos poco saludables, que influyen en nuestro peso, y que por desgracia para muchos, en la mayoría de ocasiones no somos conscientes de estar haciéndolos de forma errónea.

Sin más dilaciones, vamos a enumerar algunos de ellos y que cada uno compruebe si realmente forman parte de su día a día.

HÁBITOS QUE ACUMULAN GRASA

# 1: Servir los platos en la mesa

Es decir, si nos llevamos la cazuela a la mesa y desde allí servimos a los comensales dejándola encima de la misma una vez hemos vertido parte del contenido en los platos, tenemos un 35 % más de posibilidades de consumir más cantidad de alimentos que si nos servimos en la encimera de la cocina y llevamos el plato a la mesa.

Al parecer, si no hay una distancia mínima entre nosotros y la fuente de alimentos, no ejercemos el mismo control sobre nuestro apetito y tendemos a repetir o a ponernos más cantidad en el plato.

Ya sabéis, lo mejor, servir en la encimera y dirigiros posteriormente a la mesa, de ese modo os aseguráis un consumo calórico menor.

# 2: Dormir en exceso o en defecto

Un horario regulado de sueño es vital para cualquier plan que implique una pérdida de peso. Las personas que duermen 5 horas o menos, tienen casi el doble de posibilidades de acumular grasa abdominal que aquellas personas que duermen entre 7 y 8 horas al día. Al igual que dormir poco es malo, los excesos tampoco nos ayudarán ya que ese porcentaje del doble de posibilidades también se puede aplicar a las personas que duermen más de 9 horas por día.

Por si no lo sabías, las personas con déficit de sueño tienden a comer más (y consumen menos energía), porque suelen estar cansados, mientras que los que duermen más de 8 horas por noche suelen ser menos activos.

Chicos, como siempre decimos, “todo en su justa medida”

Es importante saber cómo atacar la grasa mientras duermes.


# 3: Ver la televisón sin hacer otras tareas

No necesitamos decirte que la televisión y el ordenador también están vinculados con el aumento de peso. Todas las horas que pasamos delante de ellos solemos estar inactivos impiendo que nuestro cuerpo queme calorías. Una forma de ponerle remedio a esta situación, es haciendo otras tareas mientras la caja tonta está en marcha, por ejemplo:

Lavar los platos quema unas 70 calorías cada 30 minutos (no es mucho, pero menos da una piedra). Además una vez que estés haciendo tareas extra, te sentirás mas activo y querrás pasar menos horas en el sofá acumulando peso.

# 4: Beber demasiados refrescos con gas

Es fácil medir el riesgo que tiene una persona de ser obesa, solo controlando el consumo diario que hace de las bebidas gaseosas.

Aquí os dejamos una tabla que os puede ilustrar y, sobretodo, que os hará reflexionar si sois de las personas que practican este hábito:

  • Media lata al día = Es un riesgo de un 26 % de tener sobrepeso u obesidad
  • De media a una lata al día = Es un riesgo de un 30.4 % de tener sobrepeso u obesidad
  • De una a dos latas al día = Es un riesgo de un 33 % de tener sobrepeso u obesidad
  • Más de 2 latas al día = Es un riesgo de un 48 % de tener sobrepeso u obesidad

Este tipo de bebidas están cargaditas hasta los topes de azúcares, fructosa, jarabe de maíz y cientos de componentes que no sabemos ni que significan..E210, E32…parecen matrículas de coches.

Algunos datos para remover tu conciencia:

Hay aproximadamente la misma cantidad de cafeína en una lata estándar que en un “expresso” de cafetería. Otro de los problemas de esta ingesta de cafeína son lo picos energéticos que produce, así como los consiguientes “bajones” una vez se nos pasa el efecto.

Más problemas que nos provocan este tipo de bebidas, son la dificultad para conciliar el sueño, así como el daño sobre el esmalte de nuestros dientes, debido a la acidez de sus componentes.

Disminuye las consecuencias: Partamos de la base de que lo mejor es que dejes de beber, pero si no puede ser, debes limitar la cantidad a como máximo una por día. Consúmela antes de las 14 horas para evitar que la cafeína interfiera en los patrones del sueño. Por último, enjuágate la boca con agua después de beber el refresco para reducir los efectos de la acidez sobre el esmalte de los dientes.

Por si no lo sabías:

El color oscuro característico de estos refrescos se debe a un aditivo llamado E-150. Éste ha sido asociado con deficiencia de vitamina B6 que es importante para la metabolización de las proteínas y la salud de la sangre. Su carencia puede producir anemia, depresión y confusión entre otros síntomas, además de generar hiperactividad y bajo nivel de glucosa en la sangre.

Los azúcares que no logra digerir el organismo, se transforman en grasa, dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad.

Otro problema es que el consumo aumenta con el paso de los años, ya que por ejemplo en los años 60 el consumo medio anual por persona rondaba los 11 litros, si bien en el 2006 más o menos, había aumentado hasta 150 litros. Sin comentarios…

Aquí te dejamos otra razón para olvidarte de estos refrescos

# 5: Dar grandes bocados

Dar grandes bocados a los alimentos y masticar rápidamente puede conducir a que comamos más de lo que deberíamos.

Es esencial que saboreemos la comida y le demos suficiente tiempo al cerebro para que nos envíe la señal de que empezamos a estar saciados. En caso contrario el resultado puede ser un desastre. De hecho, una investigación sobre este tema reveló un interesante dato. Las personas que tardaban 3 segundos en masticar y engullir cada bocado consumieron un total de un 52 % más de alimentos que los sujetos que tardaban una media de 9 segundos en tragar cada bocado.

# 6: No comer la suficiente grasa

No es necesario que eliminemos por completo los carbohidratos de una dieta para poder ver resultados en lo que a pérdida de peso se refiere. Si bien, lo que debemos hacer es seguir una dieta equilibrada, en la que podamos sustituir algunas calorías que nos aporten los hidratos por otras conseguidas a través de las grasas saludables.

Los carbohidratos pueden causar niveles de azúcar altos, los cuales y tras su bajada (todo lo que sube baja…) pueden generar que tengamos hambre y acabemos comiendo en exceso de nuevo.

Recuerda que hasta el 40% de las calorías que consumes deben provenir de las grasas. Lógicamente la fuente de donde provengan será esencial a la hora de sus beneficios en nuestro cuerpo.

Utiliza la siguiente proporción:

1/3 de la grasa debe provenir de grasas mono insaturadas (aceite de oliva, nueces, pasta de cacahuete, aguacate)

1/3 de la grasa debe provenir de las grasas poli insaturadas (algunos frutos secos, pescado, aceite de pescado, semillas de lino)

1 / 3 de la grasa que proviene de las grasas saturadas (grasas animales, huevos, carnes, mantequilla o aceite de coco)

Tampoco te marees en exceso con los porcentajes, la cuestión es tener claro que debes incluir más grasa mono y poli insaturadas, que son las que tienden a faltar en nuestras dietas.

Añade aceites de oliva, aguacates, pescado para una dieta alta en proteínas y verduras.

Deberías conocer algunos alimentos quema grasa.

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