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ESTIRAMIENTOS, ¿Cuándo?

Esta es una de las preguntas más comunes que nos surgen antes de iniciar nuestra sesión deportiva diaria, razón por la cual hoy vamos a tratar de aportar algo de luz a este controvertido tema.

Sabed que los estiramientos,  nos sirven para preparar al músculo y ponerlo alerta para comenzar a realizar el ejercicio. Es una buena forma de mantenerle activo y despierto. Además, se conserva más joven y elástico frente a la rigidez que contrae al hacer ejercicio. Con esto estamos también mejorando nuestra flexibilidad general y con ella la movilidad de nuestro cuerpo.

Un buen estiramiento previene las lesiones, ya que un músculo bien estirado es más flexible y por lo tanto más resistente a un futuro esfuerzo que uno rígido que romperá con más facilidad desembocando en una lesión.

El entrenamiento de la flexibilidad lo podemos dosificar en varias sesiones, pudiendo realizar en un mismo entrenamiento un trabajo de flexibilidad al comenzar el mismo en la fase de calentamiento para acondicionar la musculatura  e incluir otro al final para ayudar a la recuperación de los esfuerzos.

Esto sin contar los estiramientos y ejercicios de movilidad varios que podamos incorporar durante la sesión para soltar y equilibrar la musculatura.

Pero muchos sabemos que en algunos deportes se necesita trabajar la flexibilidad de una manera más intensa por la exigencia de sus movimientos. Y es en este punto cuando surge la pregunta, ¿cuándo ubicar ese estiramiento?

Si trabajamos profundamente la flexibilidad al principio de la sesión, tras un buen calentamiento (porque la flexibilidad  así lo demanda), vamos a estar más descansados y con más capacidad de trabajo. Sin embargo la musculatura va a debilitarse y a perder capacidad de contracción para una actividad posterior.

Así si a continuación realizamos trabajos de fuerza y especialmente de potencia vamos a obtener un peor rendimiento por falta de tensión y capacidad de reacción muscular.

Por otro lado, el trabajo más intensivo de la flexibilidad al final del entrenamiento se afronta con la musculatura agotada y esto va a impedir alcanzar el máximo rendimiento en esta capacidad a parte de suponer un mayor riesgo de lesiones.

Queda pues claro que si queremos hacer un trabajo intenso y específico de flexibilidad, el mejor momento será al principio de la sesión tras un buen y adecuado calentamiento, entendiendo que la actividad posterior debería ser suave en cuanto a la intensidad de la contracción muscular. Es decir un trabajo de resistencia o uno ligero de fuerza o técnica. Por eso estos entrenamientos de flexibilidad es bueno realizarlos en sesiones de recuperación.

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