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Nivel Óptimo de Funcionamiento del Deportista

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Samuel es un deportista que se prepara a una competición. Hace más de un año que está preparando concienzudamente ese momento. Innumerables horas de entrenamiento. Sesiones de fisioterapia. Alimentación específica. Material adecuado. “Todo controlado”, asegura.

Llega el momento de la competición. Es cuando Samuel debe rendir, sacar todo su máximo. Las sensaciones de Samuel son algo difíciles de explicar. Tiene dudas. Un cosquilleo especial. Tal vez un exceso de responsabilidad, una carga añadida acumulada por todo ese tiempo invertido en “estar muy bien preparado para la prueba”. Inquietud. Ilusión. Nervios. Reto. Samuel está a punto de empezar esa competición que durante tanto tiempo ha preparado. “Sólo” le falta competir.

Es cierto que es necesario tener una gran preparación física, una buena alimentación, un buen material… para rendir al máximo. Pero también lo es que es necesario “estar bien” en el momento de la competición (sea del deporte que sea) para obtener la marca deseada. En el momento de la prueba, es necesario estar en el “Nivel Óptimo de Funcionamiento” para alcanzar el máximo nivel de cada uno.

El Nivel Óptimo de Rendimiento o de Funcionamiento es aquél estado físico, menta l… en el que el (o la) deportista funciona de su mejor manera. Cuando el o la deportista alcanza este estado, simplemente está compitiendo a su máximo nivel. No piensa en nada, sólo hace, siente el partido, la prueba, la carrera, la competición.

El Nivel Óptimo de Funcionamiento de un deportista se da fundamentalmente cuando:

  • Existen emociones facilitadoras de rendimiento: el estado emocional del deportista determina de forma directa su rendimiento en la competición. Generar emociones facilitadoras es un elemento clave en el buen funcionamiento deportivo de cada persona.
  • Los pensamientos son ajustados a la realidad: antes de cada competición, en los momentos complicados, durante la misma… el deportista se “dice” cosas, se manda mensajes que pueden facilitar su funcionamiento o bien todo lo contrario. El tipo de pensamientos que se “envía” el propio deportista es un factor a controlar para obtener un óptimo funcionamiento.
  • La tensión de su organismo facilita el rendimiento: tal vez se pueda entender como un “factor físico”, pero en realidad tiene que ver con el estado mental del deportista. La tensión, nivel de activación, el estrés al que se ve sometido… son factores de gran incidencia psicológica que tienen una relación directa en el rendimiento del deportista y que, muchos atletas, entienden como “tensión”.
  • El o la deportista sabe cuáles son sus posibilidades reales y quiere conseguir sus objetivos realistas: ajustarse a la realidad, es decir, saber dónde está uno (o una) para poder dar el máximo es lo que técnicamente se llama autoconfianza. Fomentar una buena autoconfianza hará que el deportista supere dificultades, alcance objetivos bien planteados y dé el máximo de sus posibilidades.
  • Mantener un nivel de motivación adecuado: querer conseguir los objetivos, disfrutar la competición, eliminar “distracciones” limitantes con el fin de perseverar con la suficiente intensidad para lograr la meta propuesta tiene que ver con la motivación necesaria para lograr el éxito de cada uno.
  • Concentrarse en aquello que es relevante: sabemos que existen múltiples estímulos del entorno que perjudican el “estar en lo que se tiene que estar”. Conocer los elementos a los que atender en cada momento y entrenarse para centrarse en ellos es otro de los factores que determinan el buen funcionamiento deportivo.

El Nivel Óptimo de Funcionamiento o de Rendimiento es ciertamente único para cada deportista, aunque sí conocemos las claves generales (en la línea de lo presentado aquí) para que cada uno llegue a ese nivel. Desde el punto de vista del entrenamiento psicológico, esto se traduce en variables psicológicas que se entrenan ajustándose a las propias características de cada persona en particular.

El Nivel Óptimo de Funcionamiento se alcanza cuando en este caso el atleta “está bien”, “siente” la competición y “simplemente compite”. El deportista puede entrenar para alcanzar este estado: sólo tiene que saber cómo hacerlo y prepararse para ello.


David Peris Delcampo , Psicólogo del Deporte

· Presidente de la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)

· Director del Master en Coaching y Liderazgo de la Universitat de València.

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  • Bitacoras.com 16 sep, 2011