La vida es sueño
Todos lo hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas, para algunos puede ser incluso un problema crónico.
Conocemos las causas y tambíen las consecuencias: el cuerpo dolorido, aturdimiento mental, estado de ánimo irritable, dolores de cabeza, los antojos de alimentos azucarados y altos en grasas… son algunos de los síntomas generados por la privación del sueño.
En nuestra sociedad actual y debido a nuestro ajetreado ritmo de vida, el sueño se convierte en un bien cada vez más preciado.
Un pensamiento general es – a mayor horas despierto, mayor productividad-, pero eso es un craso error. Hay muchos mitos sobre el sueño.
Nuestro cuerpo, que es inteligente por naturaleza, activará su mecanismo de supervivencia y nos dirá que nos olvidemos de esa idea. Es más, nos irá mandando señales sutiles para que captemos el mensaje, como: alterar nuestro estado de ánimo, empeorar nuestro temperamento, tal vez ganemos algunos kilos, o curiosamente seamos más susceptibles a todos los virus que entran en contacto con nosotros.
Nuestros cuerpos necesitan rutina
El ritmo circadiano (una especie de reloj biológico interno) es necesario en la mayoría de las funciones de los sistemas vivos.
El ritmo circadiano nos proporciona la sincronización de nuestra conducta y de nuestros estados corporales.
Los ciclos fisiológicos como la actividad locomotora, los ciclos de sueño / vigilia, y los patrones de consumo de alimentos son todos los ritmos circadianos que nos encontramos a lo largo de las 24 horas del día.
La alteración de estos ritmos puede afectar negativamente salud y causar estragos en la misma afectando nuestra supervivencia de forma negativa.
Ganancia de peso
¿Pero si estamos despiertos más horas, no utilizamos más energía y por tanto quemamos más calorías en el proceso?
NO si el sueño es la moneda que debemos pagar.
Nuestro cuerpo necesita dormir para que nuestras hormonas funcionen correctamente.
Las dos hormonas principales que controlan el apetito son la leptina y la grelina.
La leptina nos dice que estamos saciados y nos envía las señales para dejar el tenedor sobre el plato y dejar de comer.
La grelina es la “hormona del hambre”, envía un mensaje a nuestro cerebro que nos dice que tiene hambre y necesitan comer para obtener energía.
La falta de sueño puede alterar las hormonas que causan una disminución de la leptina y el aumento de la grelina….y eso es un problema….
Un estudio publicado en la revista Annals of Internal Medicine (diciembre de 2004) descubrió que la restricción del sueño se asoció con una reducción del 18% en la leptina (saciedad) y el 28% de aumento en la grelina (hambre) en 12 sujetos masculinos sanos.
El hambre y el apetito por los alimentos altos en calorías y que contenían altas cantidades de hidratos de carbono aumentaron 33 a 45%.
Calorías
Para conseguir un peso saludable o perder peso es esencial comer la cantidad adecuada de calorías. Cuando nuestras hormonas están fuera de control y nuestro apetito se incrementa es difícil mantener el tamaño de las porciones y los antojos bajo control.
La fatiga también le impide tener la energía necesaria para la actividad física. Incluso si vas al gimnasio, no esperes excelentes resultados si a parte de tu mochila, te acompaña la falta de sueño.
Los entrenamientos son propensos a ser mediocre, además si nuestro sueño no es de calidad, las hormonas de crecimiento que están asociadas con el control de peso, aumentan la masa muscular magra, disminuyen la reparación del músculo, desciende nuestra inmunidad ante los ataques de los virus.
Claridad Mental
No hace falta decir la falta de sueño causa una disminución en la capacidad para focalizarnos en el trabajo, concentrarnos y tomar decisiones racionales.
Un estudio encontró que “17 horas de vigilia sostenida da lugar a una disminución de rendimiento equivalente a un nivel de alcohol en sangre de 0,05% (Esto es equivalente a unos 2 vasos de vino).
La concentración de alcohol en sangre para los conductores es de 0,05%. Esto significa que la privación del sueño casi te deja legalmente borracho, menos mal que no nos pueden medir el sueño con un aparato.
El sueño da a nuestro cerebro, neuronas y músculos un reponedor descanso. Nos permite relajarnos y recuperarnos del estrés diario para de ese modo despertar con energía y vigor.
Si nuestros cuerpos no son capaces de recuperarse debido a la interrupción o falta de sueño, estamos en riesgo de enfermar porque no son capaces de combatir los gérmenes que nos atacan a diario.
Por desgracia no todo el mundo disfruta levantándose por la mañana, pero sorprendentemente el ser humano está diseñado para ello.
El cortisol, conocida como la hormona del estrés consigue sus picos más altos por la mañana. Ayudándonos en diversas funciones fisiológicas y generando suministro de energía para todo el día. El cortisol comienza a disminuir cuando se acerca la noche permitiéndonos relajarnos y conciliar el sueño. Las personas que segregan más cortisol durante el día tienden a tener dificultad para conciliar el sueño, alterando por lo tanto los patrones de sueño.
Un aumento o prolongada de los niveles de cortisol se ha relacionado con varios problemas de salud.
Duerme mejor
Si realmente crees que puedes recuperar durante el fin de semana las horas perdidas entre semana de sueño, estas realmente equivocado
Una vez más, nuestros cuerpos generan coherencia a nuestra vida. Lo mejor es ceñirse los 7 días de la semana a un mismo horario e intenta dormir entre 7 y 8 horas diarias.
Está claro que con los ritmos de vida actuales no siempre es fácil, a veces el descanso y el sueño lo vemos como un sacrificio (el trabajo, los niños, el estrés…) estas situaciones generan que nos mantengamos más horas despierto. Pero si quieres que tu cuerpo te lo agradezca y tu salud también…solo debes de hacer un sonido….Zzzzzzz…..
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